El primer Foro Mundial de la Bicicleta sucedió en 2012 en la Ciudad de Porto Alegre, como la respuesta de un grupo de activistas ante el terrible atropellamiento intencional de un automovilista a la Masa Crítica en el que hirió a 15 personas.

Por Laura Bustos Endoqui / Fotos: Archivo
 
 

El conductor Ricardo Neis atropelló deliberadamente a varios ciclistas en la ciudad de Porto Alegre, Brasil, en 2011.

El conductor Ricardo Neis atropelló deliberadamente a varios ciclistas en la ciudad de Porto Alegre, Brasil, en 2011.


 
 
Aquellos visionarios brasileños pudieron transformar un hecho que viene de la intolerancia en otro que genera diálogo y se convierte en una herramienta ciudadana para transformar las realidades. Tras pasar dos años en Porto Alegre el foro viaja para ser alojado en otras ciudades, en cada una de ellas, activistas locales lo interpretan y presentan nuevamente a todas y todos los interesados; un ejercicio realmente valioso para entender nuestras realidades, sus similitudes y particularidades.
 
 
El foro se realiza con horizontalidad, gratuidad, autogestión, se hace por y para las personas; lo que lo convierte en un lugar de intercambio, diálogo y confluencias.
 
 
Este año llega a México después de dos años de postulaciones y alianzas, sin una propuesta definida pero con razones y ganas de sobra para recibir a todas y todos. Veo el foro como una poderosa herramienta que puede usarse, por ejemplo, para llegar a los gobiernos y comprometerlos a mejorar las condiciones de la movilidad, para enviar un mensaje a personas que aún no se atreven a moverse en bicicleta, como un espacio donde se comparte y genera conocimiento; y sobre todo de evolución de colectivas y personas que trabajan por tener mejores condiciones para la movilidad en bicicleta en todo el Mundo.
 
 
FMB Chile 2016. Michelle Bachelet, presidenta chilena en ese momento, recibió a una delegación del FMB.

FMB Chile 2016. Michelle Bachelet, presidenta chilena en ese momento, recibió a una delegación del FMB. A su izquierda, el cicloviajero mexicano Felipe Besné.


 
 
Por eso es importante avanzar; dejar de adoctrinarnos a nosotros mismos, dejar de ir a presumir nuestros “logros” y comenzar a generar cosas innovadoras, aprender de otras y otros; comenzar a hablar de los tabús, hablar de identidades de género más que de proyectos hechos por mujeres, hablar de “mansplanning” y otros vicios, analizar cómo los activistas han llegado a la política pública, comparar nuestras leyes y cómo ejecutarlas, hablar de cómo hacer una bicicleta pública que no segregue a la población por sus ingresos; hablar de multimodalidad, hablar de cultura de la bicicleta (no sólo arte, sino cultura), hablar de los infantes, las personas con movilidad limitada y adultos mayores, los que viven en la periferia, de cómo viven la ciudad los que hasta ahora han sido parte de la otredad.
 
 
Ojalá que los objetivos sean claros y congruentes, que tengamos espacios diversos e incluyentes, que cosechemos y sembremos cosas juntas y juntos.

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