Ninguna pérdida de vida es aceptable. No hay razón moral para aceptar una pérdida humana. La libertad para transitar no debe estar asociada a un riesgo de lesión o fallecimiento. Bajo estas premisas, hace 18 años el gobierno de Suecia se fijó metas al respecto, y al día de hoy sus objetivos son: reducir en un 50% para el 2020, y un 100% para el 2050. Para el año 2011, lograron eliminar en un 42% los accidentes fatales. Cabe destacar que no hubo menos viajes, sino un incremento cercano al 40% en el volumen de traslados.

Por Patricio Ruiz Abrín @neuve

¿Cómo lo lograron?
1. Voluntad política:
El deseo de salvar vidas y proteger a la población se concretó en una ley en 1997, cuando el parlamento sueco fijó el objetivo de reducir las muertes por accidente.

2. Asumiendo corresponsabilidades:
La manera de concebir los accidentes viales cambió: usualmente se culpa al conductor y el que diseña el sistema (infraestructura, mecanismos de control de velocidad, etc.) se autoexime de cualquier culpa. En este caso, por ejemplo, los tomadores de decisiones eligen aprender de sus errores, y modificar el sistema existente tomando en cuenta el factor humano, planeando que en donde falle el usuario, el sistema mitigará las consecuencias.

3. Estimulando al mercado para que desarrollara tecnología enfocada en salvar vidas.
Por ejemplo, ya se comienzan a comercializar vehículos que frenan cuando se atraviesa un peatón en su camino. Y se están instalando topes que sólo responden a los vehículos que van por encima del límite de velocidad.

4. Educando a la población.
Y más que educar, me atrevería a decir “sensibilizar”. Nuestros cuerpos no están hechos para viajar a altas velocidades. Nuestra percepción falla al momento de juzgar el peligro que esto conlleva, pero si estamos conscientes de que en nuestras manos está nuestra vida y la de cualquier persona que se cruce en nuestro camino, es más factible que elijamos la prudencia a la velocidad.

Volviendo a nuestra realidad, aún está pendiente el primer punto. Nuestra Ley de Movilidad es sólo una idea, y, a pesar de su publicación, no hay un solo peso etiquetado para seguridad vial en 2015. La sociedad civil sigue y seguirá esperando a que la voluntad política se vea reflejada en acciones, inversiones, y programas que contemplen objetivos claros, y las dolorosas cifras que hoy enfrentamos: en el Distrito Federal hay un atropellado cada dos horas, y cada día mueren tres personas por esta causa. A nivel nacional, mueren cuatro mexicanos por hora (CONAPRA, 2012).
Por todas estas vidas, por todos los amigos de víctimas, y por todas las mujeres viudas y los niños que quedan huérfanos, por todos los que a diario son incapacitados permanentemente, la sociedad civil exige al Dr. Mancera: #VisiónCeroYA!

Pin It on Pinterest

Share This