ARELI, ACTIVISMO POR CIUDADES MÁS HUMANAS

Areli Carreón es comunicóloga y activista profesional, lleva 20 años de su vida trabajando por construir una Ciudad de México con escala humana. Es miembro fundador de Bicitekas A.C., desde donde ha luchado por cambiar la ciudad incidiendo en la normatividad y en las políticas públicas.

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“La fuerza real de transformación de esta ciudad está empujada por miles de pares de piernas que todos los días salen y dicen esta ciudad es mía” -Areli Carreón.

Cycle City: ¿Por qué enfocarte en impactar a la política pública en temas de movilidad?
Areli Carreón: Yo he aprendido que sí es posible transformar tu realidad, no le creas a quien te dice “no es cierto, no puedes” o te intenta convencer de que la cosa es así y que te queda una de dos: o enojarte y estar triste, o resignarte y tratar de ser feliz así. Hace muchos años una cineasta nigeriana que hizo un documental sobre las mujeres en su país, me dijo algo que se quedó grabado en mi corazón por siempre: “no dejes que nadie te diga que no”, y eso fue revelador. Que la ciudad es imposible para andar en bici, pues yo lo hago; que es imposible llevar a los niños en bici, pues yo lo hago; que las mujeres no tienen voz ni voto, pues yo sí.

CC: Y no sólo eso, hoy formas parte de uno de los grupos más importantes y con mayor impacto de la sociedad civil organizada en la Ciudad de México, podría decirse que lidereas uno de los movimiento sociales más importantes en la ciudad.
Areli: Quizá lo que me ayuda es que tengo una preparación formal. Mi mamá siempre me dice que no sólo es que sea provocadora, sino que agito. Y sí, yo tengo una formación como activista, no es algo que sólo aprendí en la práctica o viviéndolo, sino también estudiando, leyendo, aprendiendo de otros grandes activistas, de otras organizaciones u otros movimientos sociales de mucho tiempo y bajando esa teoría, ese aprendizaje, esa manera de ser, a lo que nosotros hacemos y luego se complementa con la práctica. Esto no nada más se queda como en la reflexión o en lo que leí o vi, cuando baja a tu realidad, a tu aquí y ahora, te lleva a aprender más. Otra parte que me ha ayudado mucho es cómo hemos ido creando un movimiento de a de veras; no es una marca vacía, no es un slogan que no tiene contenido, no es una organización que no existe, porque hay debate atrás de ella, desencuentro, desacuerdos, hay consensos que se crean, acuerdos y aprendizajes de gente de verdad, somos personas que estamos viviendo lo que decimos que hacemos.

CC: ¿Por qué decidiste trabajar estos temas desde la sociedad civil y no desde gobierno?
Areli: Yo nunca pensé que íbamos a llegar tan lejos, no es como que yo estoy aquí haciendo esto porque lo diseñé hace 20 años. Yo empecé a andar en bici para salir de una depresión, la bici salvó mi vida en mucho más que un sentido, y después pensé: si andar en bici me ha dado toda esta felicidad y me ha abierto no sólo puertas y ventanas sino caminos, me ha hecho casi dueña del Mundo, pues esta experiencia podría alimentar la vida de muchas otras personas para que la descubran como yo la descubrí. Y empecé por allí, por decir me encanta andar en bici, ojalá más gente viera qué hermoso y qué padre. Cómo acercarles esa posibilidad, cómo hacérselos más sencillo. Realmente nunca pensé que podría transformar nada, yo no sabía que podía hacer todo lo que hemos hecho. Para nosotros mismos es sorprendente, porque cambiar el ánimo, el rostro, el espíritu de una ciudad entera del tamaño de ésta parece imposible, sin embargo helo aquí. Llegar y transformar el Reglamento de Tránsito de una ciudad como esta parece una quimera.

“Las mujeres no tenemos un papel cada vez más relevante en la toma de decisiones por casualidad, es porque claramente hace falta, ya es hora” -Areli Carreón

CC: ¿Alguna vez te has sentido discriminada?
Areli: No, eso es muy chistoso, porque sí me han entrevistado un poco porque hago lo que hago pero además porque soy mujer y es muy loco porque yo realmente me percibo a mí misma como persona, yo soy persona, soy ciudadana y ser mujer o ser hombre es un azar. Así nací, yo no lo pedí, no lo escogí y eso no me ha detenido ni me ha prevenido de hacer o de decir o de buscar o de querer cosas. Yo no sé si eso también me ha ayudado, a lo mejor sí hay alguien que tal vez me quiso menospreciar o discriminar por ser mujer pero yo ni siquiera me enteré, yo ni siquiera lo vi porque para mí es “tú me vas a escuchar porque soy persona, porque soy ciudadana y tengo derecho, tú no me quieres escuchar por algunas otras razones, eso me viene muy guango, me tienes que escuchar porque tengo derecho a ser escuchada”. Yo nunca me compré la discriminación de nadie, ni siquiera la miré.

CC: Tú trabajas con gente joven y en cierta forma eres una guía para que puedan aportar cosas al movimiento, creo que es una de las razones por las que la gente te escucha y te sigue.
Areli: Yo nunca busqué el liderazgo, no es mi objetivo. También creo que eso ayuda porque lo que yo quiero no es ser quien guíe o decida las cosas, sino buscar construir con un “nosotros”: cómo soy parte de esto, cómo me corresponde a mí colaborar, cómo puedo soportar y apoyar otros procesos. Eso ha ayudado a que las personas digan con ella sí se puede trabajar, o podemos tener trabajo de equipo, porque yo no creo que ni la política pública ni la ciudad puedan hacerse de otra forma que no sea en equipo. La ciudad te obliga a dialogar, ceder, conversar, a comprender, a batallar muchas veces, es una cosa dinámica.

CC: En la Ciudad de México quienes han orquestado los cambios en materia de política pública son las mujeres, desde Gobierno y Sociedad Civil. ¿Crees que el cambio se ha dado desde las mujeres porque tienen un sentido diferente de comunidad?
Areli: Yo creo que el siglo que entra es el nuestro, en todos los ámbitos, porque la crisis en la que estamos como sociedad viene del paradigma o de la lógica de la competencia, y lo que viene pero que se está gestando aquí y ahora es la colaboración. No vamos a poder sobrevivir como ciudad, como país, como humanidad peleando unos contra otros, luchando o compitiendo; es colaborando. Lo que nos trajo un poco a esta crisis es una sobredosis de testosterona, de un poco de “a ver quítate tú” y los codazos. Entonces teníamos grandes mujeres tremendísimas y damas de hierro, donde su competencia y su forma de actuar sigue siendo muy de testosterona. Si buscas y construyes la colaboración necesitas otras competencias: ser capaz de reconocer que te equivocas, que puedes aprender del otro, ser capaz de escuchar, de ceder, de decir no estoy de acuerdo pero lléguenle. No creo que estas sean característica de todas las mujeres, pero el espíritu tiene que ser más colaborativo que competitivo y en ese sentido creo que las mujeres no estamos obligadas a muchas cosas que los hombres sí, como a no mostrar miedo, frustración u otros sentimientos, nosotras no tenemos esas limitaciones.

Aquí puedes leer el artículo completo:

Otra entrevista con Areli

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