Hay a quienes la bici les ha dado mucho más que kilómetros; les ha dado trabajo, libertad, comida y techo. Estos camaradas van navegando la vida a su propia cadencia sobre dos ruedas.
 
Por Óscar Martínez Corona y Ramón Arizmendi Casas
 
“El día a día andando en bicicleta es la experiencia máxima”, para ella no existe una fecha determinada que le haga sentir la emoción de rodar. Y rodar el Mundo es lo que algún día sueña. Es Mónica González, técnico mecánica en bicicletas, así se define y le gusta el oficio porque lo considera una habilidad que desarrolló por la constante de moverse en bicicleta y además se le facilita.
 

“Me di cuenta que al usar la bicicleta como medio de transporte podía llegar hasta donde me cansara, desplazarme a la hora que quisiera y como consecuencia tendría que aprender a reparar la avería que llegase a tener la bicicleta”

 
Fue Ismael Rodríguez, mecánico de Ciclopolis, su primer maestro, pero aprendió de toda la gente con la que ha trabajado, entre ellos Jimmy de Bicimaniacos. A ninguna bicicleta le hace el feo, pero las que más le gusta reparar son las de Downhill y MTB. Dentro de sus propósitos está el ser mecánica de equipo, tener experiencia en la mecánica de competencia.
Mónica contempla dentro de su vida un proyecto llamado “Moira”. Gracias a sus conocimientos en el manejo de textiles y arcilla, utiliza los remanentes de las cámaras de bicicletas para elaborar artesanías: “no es una meta ser artista, el proyecto de Moira es reducir los desechos, darle valor a lo que ya no se utiliza, hacerlo funcional”.
 
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Ella nos dice que ser mujer en este ámbito de la mecánica de bicicletas le ha abierto muchas puertas pero también ha sufrido cierta discriminación por parte de los clientes tanto hombres como mujeres, que piensan a primera vista que no es capaz de reparar o preparar sus bicis.
 

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En cuanto a ir en una bicicleta, lo que ella quisiera es hacer cicloturismo “a la brava”, como ella le dice: viaje de alforjas, llevar sus conocimientos de mecánica y su proyecto a otras entidades y con ello demostrar que la mujer puede viajar sola. “Quiero empezar a viajar por la República, viajar hacia Chiapas, después al norte y a Sudamérica”. Hace algunos años realizó parte de la Ruta Chichimeca, donde pudo pedalear en Oaxaca, Iguala y Acapulco.
 
Desde su punto de vista la mujer se asume un poco vulnerable, se reprimen por situaciones de género. Considera que antes del boom del uso de la bicicleta era menos el acoso, “hoy en día la situación se ha convertido más violenta, el acoso es mayor”.
 
Mónica González es una artista en todo lo que hace, y desde que descubrió que ese artefacto mágico que es la bici, la podía llevar donde quiera a la hora que quiera; le cambió la vida. Considera sus dos habilidades como oficios que está desarrollando, así se siente cómoda y no le causa ningún pesar.
 
 
 
 

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