El Centro Histórico de Ciudad de México y algunas delegaciones tienen uno de los sistemas de transporte más eficientes y limpios; sin embargo, el oficio se está extinguiendo debido a las poco claras condiciones de operación y la presión de las autoridades.
Por Ramón Arizmendi Casas y Óscar Martínez Corona


Hace más de una década era bastante común ver en el Centro Histórico calandrias jaladas por bicicletas escabulléndose del tráfico y pasando por espacios en los que un auto no cabe. Estos bicitaxis o ciclotaxis eran el modo de transporte para muchas personas que a diario transitaban o trabajaban aquí y que los modos de transporte tradicionales no alcanzaban a satisfacer.

Miguel Maximiliano tiene 16 años trabajando el pedal, hoy pertenece a la Cooperativa de Ciclotaxis Los Mosquitos y nos comenta que antes del año 2000 el Centro Histórico era un lugar complicado, lleno de vicios y delincuencia, por lo que los jóvenes tenían pocas oportunidades de salir adelante de una manera sana y legal. Él tomó el oficio de conductor de bicitaxi debido a que uno de sus tíos lo invitó a trabajar, y hasta ahora sigue rodando con saldo blanco, sin accidentes.

  • El censo de 2008 realizado por Setravi (hoy Secretaría de Movilidad), arrojó que en esta parte de la ciudad había más de 500 bicitaxis, hoy quedan aproximadamente 80. Desde ese entonces se han tomado algunas medidas para regularizarlos, pero no siempre en beneficio de las familias de los operadores. En 2010 se entregaron ciclotaxis de origen chino a las cooperativas, sin embargo este vehículo no ha resultado del todo benéfico debido a su alto costo inicial y de mantenimiento, pues al ser importado, las refacciones se compran directamente en China. Un vehículo caro, incremente el precio del servicio y reduce el número de clientes potenciales. Tan solo un viaje en un ciclotaxi eléctrico desde el Zócalo al Palacio de Bellas Artes cuesta alrededor de 50 pesos, mientras que en un Mosquito cuesta entre 25 y 35 pesos.

LA RESPUESTA

  • Ante esta situación, la cooperativa Mosquitos hace un par de años presentó su propio desarrollo de calandria, que cuenta con panel solar, luces direccionales y de freno. Esta se acopla a una bicicleta convencional, solo que con un motor eléctrico y controlador, a un precio de 15 mil pesos. Este costo por unidad permite que los operadores puedan dar un servicio más económico, dado que los consumibles se pueden conseguir fácilmente y con una bicicleta asistida pueden trabajar durante más horas sin desgastarse tanto. Sin embargo, la inversión para echar a andar este proyecto es incierta, debido a la falta de certeza jurídica para la operación de dicho modo de transporte en la ciudad. En cambio, en otras ciudades del Mundo, como Bogotá, Colombia, los Mosquitos son reconocidos e invitados por el Banco Interamericano de Desarrollo para trabajar en el proceso de regulación de los bicitaxis, dada su experiencia en las calles y en la gestión con autoridades.

Los Mosquitos son una de muchas cooperativas en Ciudad de México que operan sin marco legal específico, pues la Ley de Movilidad los contempla dentro de sus artículos. Sin embargo, el reglamento de tal ley no está a la altura de las necesidades de este oficio, que lleva más de 50 años operando en el corazón de la Ciudad de los Palacios.

BICIS SÍ, MOTOS NO

Casi en todas las delegaciones de esta ciudad hay un transporte híbrido de reciente creación: el Mototaxi, que por supuesto tampoco está regulado. Los operadores de ciclotaxis no los ven con buenos ojos dado que las calandrias no están pensadas para velocidades mayores a 30 km/h, además de usar gasolina y generar ruido.

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