Compartir el espacio público deviene en un par de palabras que no han hecho eco en la construcción del sistema empresarial y financiero: la corresponsabilidad social.
Por Maya Santiago

  • Es de suma importancia que las empresas que tengan oficinas en la Ciudad de México aporten a la corresponsabilidad social en el tema de Movilidad. Durante algún tiempo he trabajado para varias empresas en toda la Ciudad de México, desde Santa Fe hasta Tlanepantla; de Interlomas a Loreto; en Polanco y Reforma. La infraestructura en planteamientos de movilidad ha cambiado con el paso del tiempo, dándole más espacio y oportunidad a la bicicleta como vehículo para trayectos cortos.

    Y qué decir del tráfico entre 5 y 6:30 pm sobre Reforma y las miles de Ecobicis que a diario se mueven para darle servicio a una gran población trabajadora de zonas céntricas como Polanco, Roma, Condesa, Juárez, Cuauhtémoc e Insurgentes.

    Tuve la fortuna de trabajar durante un año en una empresa de corte internacional cuyas oficinas se encuentran sobre la Avenida Reforma, junto a la Bolsa de Valores. Me llamó mucho la atención que durante este año se hicieran mejoras significativas en su infraestructura para dar espacio a los ciclistas. Este edificio es de los pocos que cuentan con un biciestacionamiento de 2 niveles que en muy poco espacio pueden aparcar 52 bicicletas.

Durante el último año se construyeron regaderas en las partes laterales de este biciestacionamiento. Obviamente no pude quedarme con las preguntas y en una entrevista con la administradora de este edificio me dijo, “cómo quiere la gente transformar esta ciudad si las empresas no le damos cabida a este tipo de aportaciones. No solo se trata de incentivar el uso de otros medios de transporte, es una apuesta y una inversión hacia un futuro. Nosotros comenzamos con un pequeño estacionamiento para 16 bicis, y ahora nuestro biciestacionamiento es mucho más grande pero además es demandado. Estos servicios no los ofrecimos solo porque sí, es una necesidad demandada ahora”.

  • La movilidad urbana no es solo un tema que le corresponde a las instituciones de seguridad y medio ambiente, tránsito y urbanismo. Va mucho más allá de ese paternalismo al que estamos acostumbrados a vivir en términos económicos, y por lo tanto de conformación social. Las empresas e instituciones deben aportar a la movilidad desde sus trincheras, no solo en cuestión de infraestructura, sino en educación vial. Compañías que se ubican en grandes metrópolis y centros financieros deben tener programas para incentivar la movilidad y los usos de diferentes medios de transporte, así como la educación vial para todos sus empleados. Y esto además debe aparecer en la agenda de las delegaciones, municipios y estados.

La bicicleta es un vehículo no motorizado más utilizado en ciudades de Holanda, Dinamarca y algo más en Alemania. De momento tiene poca implementación en España y Cataluña, aunque se crece su uso de manera muy rápida. Pero debido a la necesidad de incrementar la calidad de vida de las ciudades y eliminar vehículos a motor contaminantes, la promoción de este vehículo como herramienta de movilidad en las zonas urbanas es necesario, por lo tanto su proliferación no es como máquina de ocio o deporte, sino un modo de desplazamiento en las ciudades. Un desplazamiento consciente y socialmente responsable.

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