Según el índice de tráfico TomTom Tal, en 2016 Bucarest fue la quinta ciudad en el mundo con el peor índice de congestión del tráfico, con un nivel del 50%. Hoy en día es la sociedad civil quienes enfrentan el problema de movilidad con un sistema de bici pública desarrollado por ellos.

Por Eleonora Pagnotta y Diego Antero / Fotos: Diego Antero

  • Rumanía es uno de los países más pobres de la Unión Europea, que tiene todavía las huellas de las políticas de Nicolae Ceaușescu, que fue presidente entre 1967 y 1989.Ceaușescu instituyó un programa de demolición, construcción y reubicación empezado en las zonas rurales y terminando con el intento de remodelar completamente la ciudad de Bucarest. Una quinta parte de las construcciones de la capital rumana fueron demolidas y reemplazadas por nuevas edificaciones.
    Según el índice de tráfico TomTom Tal, en 2016 Bucarest era la quinta ciudad en el mundo con el peor índice de congestión del tráfico, con un nivel del 50%. En las últimas décadas ha sido testigo de un aumento del parque vehicular con 1 automóvil por cada 1.6 habitantes, así como su uso en viajes menores a 1 km. Además, existen restricciones legales al uso de la bicicleta como la prohibición de andar en bicicleta en las calles y en los parques para los niños menores de 14 años. 

    Otro episodio significativo con respecto a la relación no muy “amigable” con el mundo ciclista fue en noviembre de 2005, cuando el ayuntamiento de Bucarest decidió prohibir la circulación ciclista en las principales arterias de la ciudad por razones de seguridad pública y prevención de accidentes. A pesar de que la prohibición fue levantada después de tres días, la situación provocó una protesta general entre los ciclistas y, aunque el número de manifestantes no fue significativo, se originó un fuerte impulso dentro de la misma comunidad ciclista para crear conexiones importantes entre ellos.

Frente a la falta de voluntad política para construir carriles exclusivos para ciclistas, asociaciones y grupos decidieron salir a las calles y pintar carriles ciclistas. Por consecuencia, el Ayuntamiento de Bucarest entre 2008 y 2010 construyó 122 km de senderos para ciclistas en las aceras de la ciudad (espacio compartido con peatones), con un costo de 11 millones de euros; sin embargo, en 2012 los mismo fueron cancelados por la policía de tránsito, ya que se consideró ilegal de acuerdo al código de tránsito . Actualmente en Bucarest hay 120 km de carriles de ciclovías pero sólo 26 son legales, porque los demás no cumplen con los criterios técnicos.

Hay que decir que, frente a esta situación, se han dado intentos de cambios y mejoras, los cuales se notan sobretodo en la iniciativa privada, como en el caso de la implementación en Bucarest de un sistema de bicicletas públicas sustentado por un modelo de negocio con base en la publicidad.

En 2010 la asociación civil Green Revolution con el apoyo de Raiffeisen Bank lanzó el proyecto llamado I’VELO-Relax, que fue el primer programa de préstamo de bicicletas en Bucarest y en toda Rumanía. Dicho programa fue lanzado en el mes de mayo, con el objetivo de impulsar y realizar el préstamo de bicicletas totalmente gratuitas principalmente para la recreación.

  • Hoy en día I’VELO se ha convertido en el proyecto nacional de bicicletas compartidas, está presente en 6 ciudades de Rumanía y en los 6 años de funcionamiento ha registrado 1,400,000 usos.En las 6 ciudades ha llevado a cabo distintos proyectos de préstamo de bicicletas, como el denominado Student Bike que opera en 6 campus universitarios, es totalmente gratuito para los estudiantes y tiene el objetivo de promover el uso de la bicicleta como transporte.Otros programas paralelos son “En bici al trabajo” y “En bici con corbata”. El primero, llevado a cabo por distintas organizaciones en diferentes países de Europa, es una campaña que fomenta el uso de la bici para ir al trabajo y el segundo es un proyecto inaugurado en 2010, en el cual se recomienda el uso de la bici para ir al trabajo o el uso de la misma en las distintas pausas dentro del horario laboral.

Equipo de I´VELO y y su presidenta Raluca Fisher (Vicepresidente de la Federación de Ciclistas Europeos)

  • Debido a los excelentes resultados obtenidos desde el 2012, I’VELO ha demostrado que la bicicleta no sólo es un medio de entretenimiento, sino que es un medio de transporte alternativo que se complementa con el transporte público.Estos logros impulsaron la misma asociación a planear, implementar e inaugurar en septiembre de 2016 y sin ningún apoyo económico del gobierno, un sistema de bicicletas compartidas totalmente automatizado de 4ª generación: “I’VELO Urban” diseñado y construido totalmente por manos rumanas. Actualmente este sistema cuenta con 12 estaciones y 210 bicicletas en la ciudad de Bucarest.Considerando el desfavorable contexto rumano y la falta de políticas gubernamentales que implementen y favorezcan el uso de la bicicleta, podemos afirmar que asociaciones como Green Revolution constituyen un ejemplo significativo de la importancia de la iniciativa privada en llevar adelante importantes proyectos que dan un fuerte impulso al uso de la bicicleta como medio transporte y buscan cambiar la mentalidad de la gente al respecto.

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