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EL tour de France de este año deseó polémica tras el dominio del Team Sky, quienes han dominado las grandes vueltas de los últimos años debido a su gran presupuesto. Varios se han inconformado y, al pareces, pronto la UCI tomará cartas en el asunto.

Por Adair Vaquera Antero / Fotos: Archivo

El Team Sky es el amo y señor de las carreteras, desde que en el año 2012 Sir Bradley Wiggings se hiciera con la victoria general del Tour de Francia. Desde esa fecha los británicos han estado presentes en 12 pódiums y se han hecho con ocho ediciones de las Grandes Vueltas. Coronándose en seis de las últimas siete ediciones en la ronda gala. Sólo el italiano Vincenzo Nibali rompió la hegemonía inglesa en el Tour del 2014.

La razón de mayor peso es el soporte económico. Un informe del diario francés L’Equipe en 2017 reveló que el presupuesto anual del Sky es de aproximadamente 35 millones de euros, triplicaba el del AG2R de Romain Bardet (12 millones de euros), segundo por equipos en el Tour del año pasado.

“No podemos culpar al equipo ganador […], pero la gente quiere soñar. Quieren ver un espectáculo, y esto es un poco aburrido”

– David Lappartient, presidente de la UCI.

“No se les puede reprochar que ganen”

-Christian Prudhomme, director del Tour de Francia

“El pelotón se ha profesionalizado enormemente, el nivel se ha igualado. La diferencia es la masa salarial. El verdadero problema está en el aspecto financiero”

-Philipe Mauduit, director deportivo del equipo Emirates

Este año el Tour experimentó una etapa muy corta de montaña (65 km), con el fin de limitar la importancia del equipo, y sigue buscando montañas empinadas y terrenos favorables a los escaladores y a los corredores ofensivos.

EL USO DE LA TECNOLOGÍA

La prohibición de la tecnología en carrera ha sido una fuente de disputa entre los organizadores del Tour y los equipos ciclistas por el uso de los potenciómetros que suministran datos a los corredores en tiempo real, pudiendo modular sus esfuerzos. La táctica en carrera se hace en función de estos datos, organizada por los directores deportivos que viajan en los coches que siguen al pelotón.

“Hace falta que los ciclistas actúen con instinto. Hay que suprimir los auriculares. Los potenciómetros se utilizan en los entrenamientos, si se prohíben en carrera, también estaría bien. La Fórmula 1 ha redactado reglas para favorecer el espectáculo, en contra de los fabricantes de motores. Se deben hacer cosas en el ciclismo […] y rápido”

-Jean-René Bernaudeau ex ciclista francés

En Estados Unidos, las grandes competiciones nacionales están sometidas a diferentes limitaciones en materia de gasto para evitar que los equipos con mayor potencial económico gocen de una abrumadora ventaja frente a sus rivales a la hora de llevarse a los grandes talentos del panorama actual.

Estas utilizan dos herramientas. La primera es el tope salarial, el cual se calcula en función de los ingresos que obtiene la liga. Tanto la NFL (tope de 167 mdd) como la NHL (tope de 75 mdd) aplican un techo de gasto, por lo que ninguna formación puede excederlo. La otra medida a la que se acude es el impuesto de lujo. La liga de béisbol MLB aplica el gravamen al equipo que excede el límite de gasto, fijado para 2018 en 197 millones. Por cada año que se supere de manera consecutiva, la penalización va incrementando.

Mediante estas dos vías, combinadas de acuerdo con el contexto de cada competición, se consigue que, independientemente de la cantidad que facturen las franquicias, el precio total de sus plantillas no presentará grandes diferencias. Además, hay que tener en cuenta que también existe un gasto mínimo obligatorio.

Para evitar notables diferencias, buscando una mayor competitividad, un modelo que podría adaptar la UCI para los equipos su World Tour es el de las ligas deportivas estadounidenses. El espectáculo como consecuencia de la competitividad.

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