Unos días antes del terremoto y tsunami que azotó Japón este año, nuestros bicicorresponsales en Asia nos enviaron material acerca del papel de la bici en la nación japonesa.

Por Mónica Margo/Fotos: Arnulfo Padilla

06 de marzo de 2011: Después de varios días de viajar en el eficientísimo sistema de trenes y metro japonés, cuando uno se hace de una bici de segunda mano para usarla como medio de transporte durante una estancia de varias semanas en Kioto, se tiene la idea de que será como untarle mantequilla a un pan. Pero la realidad es un tanto más dura que eso. No me malentiendan. Conocer sobre dos ruedas la capital cultural japonesa no es una experiencia decepcionante. Fuera del factor económico, hay otros elementos que hacen de estos paseos una grata aventura, pero tomarle el pulso a los usos y costumbres ciclistas locales sí conlleva ciertas dosis de rudeza inesperada y frustración. Cuanto más por tratarse de una ciudad con alta densidad en el uso cotidiano de bicicletas.
Resulta complicado adaptarse al hecho de que ciclistas y peatones compartan las mismas banquetas. Es desconcentarte que existan carriles delimitados para ciclistas y peatones sobre las avenidas principales, pero que unos y otros hagan caso omiso de ellos. Además de que las paradas de autobús están justo sobre el espacio marcado para la circulación de bicicletas y que éste también se ve obstruido para servir de estacionamiento a otras bicis (en las áreas céntricas, el estacionamiento de bicicletas es un problema serio). Resulta desafiante y un tanto peligroso que se permita a los ciclistas transitar por las calles en sentido contrario al de los automóviles. Que buena cantidad de ciclistas vaya distraída usando un teléfono o sosteniendo un paraguas si está lloviendo. O que aun cuando el sentido vial es hacia la izquierda, los ciclistas suelan ir hacia la derecha.

Quizás en los primeros días de estancia estas peculiaridades pasan desapercibidas ante la emoción de estar descubriendo una ciudad o con el rush de aprovechar lo más posible la jornada turística. Pero conforme transcurren las semanas y se pedalea por diversas áreas, se hace evidente que recorrer Kioto en bicicleta no es como untarle mantequilla a un pan. Y si se busca información al respecto, se descubrirá una surtida variedad de notas periodísticas, sitios web y blogs que aluden al tema; así como a la laxitud con que se aplica el reglamento para ciclistas, lo ambiguo o contradictorio que es en algunos puntos, el caos que ello genera, la falta de áreas de estacionamiento y las opiniones y experiencias de visitantes extranjeros y habitantes locales. Entre estas últimas se halla un consejo (escrito por un japonés) que en cierta forma resume bien lo que implica la experiencia ciclista en Kioto: “Ejerce el sentido común y pedalea con precaución”. Lo que invita a pensar que sin importar la fortaleza económica de un país, mucho hay todavía que aprender y trabajar en materia del uso de la bicicleta como transporte cotidiano. A nivel ciudadanía, usuarios y gobierno.

PUNTOS A FAVOR

  • En las avenidas principales, las banquetas son amplias.
  • Las distancias que suelen tener que recorrerse son cortas.
  • La ciudad es plana en su gran mayoría.
  • Muchos sitios turísticos cuentan con biciestacionamientos gratuitos.
  • La conciencia que tiene la mayoría de los automovilistas de los ciclistas, no sólo para cederles el paso en un cruce, también cuando comparten el carril.
  • Las banquetas no son muy altas, pero todas cuentan con rampas en cada cruce.
  • Existen diversas tiendas de renta y/o venta de bicicletas. En el caso de venta, nuevas y usadas en muy buenas condiciones.

LA LEY VS. LA REALIDAD

  • Está prohibido y consignado con una multa usar un paraguas o audífonos mientras se usa la bicicleta, pero es altamente practicado.
  • No pueden ir más de dos personas en una bicicleta, pero las parejas de novios o grupos de amigos tienen por costumbre recorrer así las calles.
  • Los niños menores de 12 años están obligados a usar casco, pero los padres suelen transportarlos sin ellos.
  • Está prohibido circular sobre las banquetas, salvo en aquellas que tengan el espacio consignado, pero son las banquetas las que, sin importar la calle, sirven de carriles para ciclistas.
  • Están prohibidas las bicicletas tándem (excepto en algunas prefecturas), pero muchos papás suelen transportar hasta dos niños en una sola bicicleta.
  • Cada bicicleta debe estar equipada con una luz al frente (para circular por la noche), un reflector trasero y una campanilla. Sin embargo, es considerado sumamente descortés hacerla sonar y, cuando se hace, no necesariamente sirve de algo.

BÁSICOS

  1. Al 2008, Japón sumaba 86 millones de bicicletas, con una población que a la fecha suma 127 millones de habitantes, 75% concentrados en zonas urbanas.
  2. La bicicleta más común es la estilo cartero, aquí conocida como “Mamachari”, por ser el símbolo de las madres que la usan para ir al súper y transportar a sus hijos pequeños.
  3. La bicicleta es considerada por el reglamento de tránsito como un vehículo; de modo que sus usuarios deben respetar como tal las señalizaciones viales.
  4. El transporte público no permite el abordaje con bicicletas, salvo que vaya desarmada y envuelta en una bolsa especial.
  5. Toda bicicleta debe registrarse en la oficina de policía local correspondiente (un trámite que no pueden hacer los turistas).
  6. Dada la densidad del uso de bicicletas en algunas zonas, hay estrictas reglas para estacionarlas. No respetarlas puede hacerte acreedor a una multa o incluso a que sea remolcada y llevada a un depósito.

*Con información de The Japan Times, www.cyclekyoto.com y www.japancycling.com

Dónde seguirle los pasos a estos muchachos: http://asiadonde.wordpress.com/
@monmargo
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