Por un rato solo se escuchaban los murmullos de la gente que sube en silencio, con la respiración a tope y el cansancio a cuestas.

Por Óscar Martínez Corona

Este día no fue como tantos otros, este día se planeo hace unos meses, y la idea se viene concibiendo desde hace algunos años. Nunca las rutas han sido improvisadas, ni pensadas en el último momento. Se va aprendiendo en el camino, de los que saben, de los amigos y hasta de los enemigos, la idea es hacer lo mejor posible las cosas. Y digo esto porque al tener la oportunidad de platicar con los organizadores, los noto igual de angustiados, más contentos, con más experiencia, pero no menos cansados que aquella primera aventura en Campeche.

El segundo reconocimiento de ruta del Gran Fondo UCI San Luis nos da oportunidad de sondear un poco nuestro avance. Si para muchos la idea de ser campeón del mundo se ve lejana, para otros resulta inspiradora y para los más preparados es la oportunidad de obtener el triunfo que se les viene negando en la vida; la ocasión es única y no debe soslayarse, siendo nueva sede, nuevos paisajes y nuevos retos, es una ruta digna de narrar y contar.

Un reconocimiento que se volvió entrenamiento

  • Estos eventos le dan a uno al oportunidad de sentirse diferente, importante, de decir soy igual que todos, aunque solo sea hasta antes de cruzar la línea de salida. Recorreremos un estimado de 120 km, pues nos comentan que se le tuvieron que hacer algunos cambios a la ruta para hacerla más segura. El inicio fue a un costado de la Plaza Fundadores, un grupo muy nutrido nos reunimos la mañana de domingo para tomar la salida por las calles estrechas y adoquinadas, del Centro Histórico de la ciudad de San Luis Potosí que le dieron un toque de nerviosismo. Tan solo unas cuadras y salimos del centro para entroncar con la carretera Matehuala-San Luis y rodar los primeros 25 km sin complicaciones hasta donde se une la carretera con el libramiento oriente, un tramo recto con algunos baches pero en general en buen estado, que dio la oportunidad al grupo de rodar compacto manteniendo una velocidad promedio de 30 km/h. Finiquitado este segmento, continuamos por una parte donde nos topamos con una zona de neblina que no llegó a dificultar del todo la visión, fueron 13 km de columpios, donde el grupo empezó a dividirse.

Tramo rumbo a pozo del Carmen

Dejando atrás la carretera a Matehuala, nos adentramos en el tramo denominado San Luis Corcovado que nos lleva hasta la comunidad de Pozo del Carmen. Sin lugar a dudas la zona mas bonita a mi parecer de todo el recorrido y con el mejor asfalto de la ruta. Lo complicado se da al inicio, pues una serie de topes ubicados a muy corta distancia uno del otro ocasionaron la caída de un compañero al no poder sortear el obstáculo. Pasando esta parte son 18 km maravillosos, con abundante vegetación a lo largo del camino. No es totalmente recta pero no representa ninguna complicación de altura ni de curvas peligrosas. Un tramo que se presta, si no llevas equipo, de aliarse con otros ciclistas e ir relevándose en el esfuerzo.

Pozo del Carmen a Armadillo de los Infante

El siguiente tramo de felicidad consta de 9 km aproximadamente, en donde podemos apreciar un casi nulo tránsito vehicular. Aquí tuvimos que cambiar la marcha y suavizarla un poco, subir algunas coronas, y si se desea plato chico para afrontar un leve desnivel positivo que termina al entronque con la avenida Calzada de Guadalupe, donde inicia el toque rústico clásico de la marcha, pues en poco más de kilometro y medio rodamos por una calle empedrada que nos hizo despertar de nuestro letargo y donde pudimos demostrar la habilidad de conducción. Las únicas probabilidades de disminuir la tensión es rodar por las orillas de la calle y por las divisiones de la misma, pues son de

un material más regular. Este tramo pertenece a Armadillo de los Infante, denominado así en honor de la familia Infante primeros impresores del lugar.

A estas alturas de la ruta y habiendo rodado ya 65 km, el cansancio ya se puede ver en el rostro de algunos participantes. Se destina un tiempo para detener la marcha, hidratarse, valorar la ruta y reagrupar. Una ruta hasta el momento muy disfrutable, demandante en algunos tramos, pero que siento no ocasionará diferencia alguna para aquellos que suelen rodar con frecuencia y en grupo manteniendo velocidades aproximadas de 30 a 35 km/h.

El Rey de la Montaña

  • Nos avisan los organizadores que esta es la cereza del pastel y lo que empezó como un gozo se convierte en asombro. Aquí ya la escalera es personal, cada quien a su ritmo, el pavimento ayuda un poco pues está en buenas condiciones, y una rampa considerable de aproximadamente un 10%, da inicio al ascenso. Continuamos con un falso plano algo extenso, que nos permite un respiro al esfuerzo dado. Por un rato solo se escuchan los murmullos de la gente que sube en silencio con la respiración a tope y el cansancio a cuestas, llevamos casi 70 km y le agregaremos 11 más pero hacia el cielo, que más bien parece un infierno. Terminando el tramo en línea recta comienza una serie de curvas con rampas promedio del 4% y máximas del 15%, que ponen las piernas a mil, el sufrimiento se nota en los rostros, algunos aplican la técnica de escalada en zigzag, reduces el esfuerzo pero el avance es menor. He visto y vivido esta postal ya varias veces, a lo lejos se divisa el camino y la figura de los que me adelantan. Todos afrontamos los problemas de distinta forma y es lo mismo en las subidas, se recomienda afrontarlas a un ritmo cómodo, claro si resulta cómodo el sufrimiento, pero bueno es parte de la vida, bien dice el dicho: “¡cuando la vida se pone cuesta arriba, plato chico piñón grande!”. Pero a muchos nos hacen falta uno extra. A pocos metros se alcanza a ver el arco azul que determina la finalización del puerto, estamos por lograrlo, mantenemos el ritmo, la última pendiente y fin de la gozadera. Llegando a la meta de montaña tenemos una zona de descenso que nos servirá para agarrar aire y recuperar, pues aún nos espera un breve ascenso de poco mas de 2 km, antes de llegar al poblado de San José de Gómez.

Los kilómetros de la victoria

Dejando el poblado de San José nos incorporamos a la carretera río verde-San Luis, donde acompañado de un ciclista potosino, decido no descansar y recorrer los últimos 30 km del recorrido que son prácticamente de bajada y en línea recta, hasta llegar a la zona urbana donde esperamos al grupo para sortear los puentes que nos llevarán a la meta, ubicada a un costado de la Alameda. Estos últimos kilómetros son los victoriosos, aquí solo hay una opción, dar el ultimo esfuerzo y no rendirse, pues cuando el cuerpo dice no el corazón siempre continúa latiendo.

Terminamos en un poco mas de 4 horas la ruta y vaya que no todo fue fácil, a muchos se nos atragantó la subida, pero el gozo a veces es silencioso, no es necesario emitir palabra para saber que esto no tenía que pasar desapercibido, que valió la pena disfrutar de un día soleado con un clima agradable, buena compañía y una ruta que tiene de todo.

Pasados unos días, muchos ya en plena faena diaria, volviendo al ajetreo citadino, al entrenamiento rutinario, reflexionamos un poco en que tanto hay que prepararse para ser campeón del mundo. Y con esta idea en mente llegaré al fin de semana renovando la ilusión que solo se ve en los niños ante lo novedoso, ante lo que la vida nos pone por primera vez frente a nosotros y que vamos perdiendo conforme todo se vuelve rutinario, y montaremos en la bicicleta y rodaremos pensando que vale la pena alejarse un poco de lo mundano e intentar un reto diferente.

Kilómetro a kilómetro

  • La ruta consta de 120 km aproximadamente
  • Los primeros 27 km se recorren en terreno plano sin complicación alguna, sobre un asfalto bueno (tramo rápido).
  • Del km 27 al 40, zona de columpios y neblina, en asfalto bueno (tramo rápido).
  • Del km 40 al 58, precaución con algunos topes al inicio. Tramo recto con algunas curvas, y de un excelente asfalto (tramo rápido).
  • Del 58 al 65 inicia tramo con una pendiente apenas perceptible, en un asfalto medianamente bueno (tramo velocidad media).
  • Del km 65 al 67 nos encontramos con dos kilómetros de terreno empedrado, medianamente ondulado (tramo técnico).
  • Del km 67 al 78 se inicia la zona cronometrada en la cual se disputa el premio de montaña. Tramo con pendiente media del 4 o 5% y con rampas que llegan al 15% de pendiente. Algunas curvas en herradura en una pavimento de buena calidad, y que posiblemente sea mejorado (tramo a ritmo).
  • Del km 78 al 90. Los primero metros en descenso pudiendo recuperar pero aún tenemos un ascenso de 2 km aproximadamente en un asfalto de buena calidad (tramo técnico en bajada).
  • Del km 90 al 120. Los últimos kilómetros se realizan en un tramo de descenso continuo en carretera principal con algunas zonas de columpios y 3 desniveles a unos kilómetros antes de la meta. Asfalto de buena calidad (tramo técnico y rápido).
  • Terminamos en un poco mas de 4 horas la ruta y vaya que no todo fue fácil, a muchos se nos atragantó la subida, pero el gozo a veces es silencioso, no es necesario emitir palabra para saber que esto no tenía que pasar desapercibido, que valió la pena disfrutar de un día soleado con un clima agradable, buena compañía y una ruta que tiene de todo.

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